Son muchas las situaciones en que el fraude se ejerce mediante la manipulación de documentos:
  • Algunas personas imitan de modo espontáneo o premeditado la escritura de los demás o sus firmas
  • Hay quien disimula su propia letra o su firma con la intención de negar su participación en la redacción en la suscripción de un documento, para así impugnarlo y que pierda su eficacia.

  • Casi todos los documentos son susceptibles de contener esas irregularidades, así como de ser manipulados o de ser sustituidos por otros falsos o falsificados.

     Demostrar que algo así ha ocurrido requiere de la participación de un perito calígrafo que analice los escritos, incluso la tinta y el papel u otro soporte, y determine la identidad del causante y el alcance gráfico de su actuación.

    Se trata de analizar las pruebas admitidas científicamente para desvelar lo que permanece oculto a los ojos de los perjudicados y de quienes deben impartir justicia.

     El perito calígrafo es el profesional habilitado legalmente para realizar pruebas de cotejo de letras y emitir el correspondiente dictamen pericial con plena validez ante los Tribunales.

    La naturaleza de los documentos que pueden presentar anomalías o que pueden ser objeto de litigio son muchos:

    • Contratos de trabajo, recibos de salario y finiquitos. Libro de matrícula del personal: .
    • Contratos de arrendamiento; autorizaciones de subarriendo y de realización de obras.
    • Contratos de seguro, así como certificados, solicitudes y cuestionarios o declaraciones sobre riesgos.
    • Documentos personales: carnés, tarjetas, permisos de residencia y de conducción, pasaportes, cartillas.
    • Notificaciones, comunicaciones, citaciones, correspondencia oficial y privada de toda índole.
    • Documentos mercantiles: letras de cambio, cheques, pagarés.
    • Documentos bancarios: pólizas de crédito y de préstamo, avales, tarjetas de crédito, aperturas de cuentas y fichas de firmas. Documentos propios de las operaciones de comercio exterior.

    • Documentos públicos y libros oficiales: de sociedades mercantiles, fundaciones, corporaciones locales, entes autonómicos, etcétera.
    • Informes médicos, recetas, afiliación a la Seguridad Social.
    • Planos, croquis y dibujos trazados a mano. Informes de tasación.
    • Expedientes judiciales, testamentos manuscritos, declaraciones, demandas, recursos.
    • Anónimos.

    La indefensión y el perjuicio de quienes se ven envueltos en los resultados del fraude y de las actuaciones realizadas desde el anonimato sólo puede combatirse analizando exhaustivamente los documentos y determinado qué elementos han intervenido y se hallan presentes para conseguir la confusión. Los resultados de un estudio pericial son altamente fiables y constituyen una pieza clave, cuando no única, en el esclarecimiento de las situaciones irregulares derivadas de documentos manipulados - falsificaciones y disimulaciones de la propia escritura - o de documentos cuya autoría debe determinarse en el caso de los testamentos, de los mensajes anónimos y de escritos apócrifos.

     

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